Los
derechos humanos son derechos que forman parte de la persona por el simple
hecho de ser un ser humano. Estos se deben cumplir sin distinción alguna
de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra
índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier
otra condición.
Los
derechos humanos son iguales e inalienables, es decir, no se pueden transferir
ni quitar, para todo el mundo y su fin es reconocer la dignidad intrínseca a todos
los seres humanos.
Están
recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y se compone de
30 artículos, de los cuales me centro en el siguiente:
Artículo 7: Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción,
derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección
contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda
provocación a tal discriminación.
En teoría todos somos iguales
ante la ley, pero con esta presentación reivindico que esto no es así. Si todos
somos iguales ante la ley, todos los que se dedican a robar dinero público y
perjudicar a la sociedad, por ejemplo, deberían cumplir la condena
correspondiente tras celebrar un juicio justo. El gran problema, la condena no
se cumple.
Otro ejemplo es la inocencia de
la Infanta Cristina, la cual participó en el caso NOOS y sale indemne por
amnesia selectiva, pero cualquier persona sin poder judicial o económico
realiza cualquier actividad que vaya en contra de la ley y a los dos días
cumple condena en alguna penitenciaria.
Esto, señores, es una violación de
este Derecho Humano, pero ¿qué esperabais si estamos en España?


