Película estrenada en 1943 y
dirigida por Jean Renoir que cuenta la
historia de un maestro de poco aplomo (interpretado por Charles Laugthon) que
vive en una ciudad francesa invadida por los nazis.
Algo que capta la atención del
espectador es que los libros empleados en la escuela son cuidadosamente
seleccionados para que no contengan ni un ápice que pueda desencadenar una revolución
contra la tiranía del momento. De hecho, un ejemplo claro es que al principio
de curso, los alumnos junto con el maestro van arrancando una a una las páginas
de los libros que según la tiranía no pueden ser trabajados en el aula.
Este maestro cuya autoridad en la
escuela es nula, es acusado de asesinato, por estar en el lugar y el momento
equivocado. Cuando se celebra el juicio para dictaminar su culpabilidad o
inocencia, sorprendentemente muestra una valentía pasmosa al pronunciar un discurso
en donde señala como culpables a todos los presentes por sacar beneficio, de
una forma u otra, con la llegada de los alemanes a su ciudad.
Tras esta escena, el maestro se
gana la confianza y el respeto de sus alumnos y, por los trozos de la película que
he visionado, creo que la mejor escena es la última donde encontramos a nuestro
profesor, leyendo un libro prohibido en donde aparece la declaración de los
derechos humanos, la cual recita a sus alumnos minutos antes de ser fusilado.
Desde mi punto de vista creo que
la actitud de los alumnos hacia este maestro cambio en el momento en el que
este comenzó a narrar la realidad de lo ocurrido, desde el momento en el que le
echo arrojo a la situación y se declaró culpable de perjudicar a la tiranía,
desde el momento en el que sus inquietudes y perspectivas iban en contra del
sistema que imperaba.
Aquí destaco las escenas más importantes de la película:

