domingo, 19 de octubre de 2014

Esta tierra es mía

Película estrenada en 1943 y dirigida por Jean Renoir  que cuenta la historia de un maestro de poco aplomo (interpretado por Charles Laugthon) que vive en una ciudad francesa invadida por los nazis.
Algo que capta la atención del espectador es que los libros empleados en la escuela son cuidadosamente seleccionados para que no contengan ni un ápice que pueda desencadenar una revolución contra la tiranía del momento. De hecho, un ejemplo claro es que al principio de curso, los alumnos junto con el maestro van arrancando una a una las páginas de los libros que según la tiranía no pueden ser trabajados en el aula.
Este maestro cuya autoridad en la escuela es nula, es acusado de asesinato, por estar en el lugar y el momento equivocado. Cuando se celebra el juicio para dictaminar su culpabilidad o inocencia, sorprendentemente muestra una valentía pasmosa al pronunciar un discurso en donde señala como culpables a todos los presentes por sacar beneficio, de una forma u otra, con la llegada de los alemanes a su ciudad.
Tras esta escena, el maestro se gana la confianza y el respeto de sus alumnos y, por los trozos de la película que he visionado, creo que la mejor escena es la última donde encontramos a nuestro profesor, leyendo un libro prohibido en donde aparece la declaración de los derechos humanos, la cual recita a sus alumnos minutos antes de ser fusilado.

Desde mi punto de vista creo que la actitud de los alumnos hacia este maestro cambio en el momento en el que este comenzó a narrar la realidad de lo ocurrido, desde el momento en el que le echo arrojo a la situación y se declaró culpable de perjudicar a la tiranía, desde el momento en el que sus inquietudes y perspectivas iban en contra del sistema que imperaba.

Aquí destaco las escenas más importantes de la película:


¿Qué espero de esta asignatura?

Pienso que es una pregunta de las que cuesta trabajo responder, pero después de pensarlo bien creo lo siguiente:

Espero de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos aprender a ser un mejor ciudadano y a mejorar tanto a nivel emocional como profesional.

Creo que para ser un buen docente primero se necesita una buena formación y, además, ser una buena persona o un buen ciudadano.


Para conseguirlo, considero importante conocer todos los derechos y deberes que poseemos, hacer una vida activa en la sociedad, conocer e interiorizar los valores políticamente correctos que todo buen ciudadano conoce y adquirir habilidades y conceptos que sean útiles para poder formar con éxito a los alumnos del mañana.